Antes de nada quiero pedir disculpas por todo el tiempo que he pasado sin escribir en el blog, pero como habréis imaginado me faltan horas en los días, y días en las semanas... Pero de hoy no pasa para que me ponga al día. Haciendo un pequeño balance de lo que llevo aquí, han pasado días buenos, dias regulares y días malos, a veces se me cae la casa encima y otros días no paro en casa. Así que voy a empezar por orden a contaros las cosas.

El pasado miércoles 6 de Febrero fue fiesta en toda Nueva Zelanda por ser el día de Waitangi, en el cual se firmo el tratado entre los europeos y los maoríes en esa ciudad del norte de la Isla Norte. Por eso lo festejan, aunque en un principio o, mejor dicho, en casi toda la historia nunca los europeos han respetado ese tratado, si bien desde hace unos 20 ó 30 años ha cambiado la cosa y hasta lo han mejorado.

El principal problema que tienen aquí es el tema de las tierras, ya que se apropiaron de la mayor parte quitándoselas a los maoríes. Pero bueno, no me voy a enrollar más en Historia y voy a contaros los que hice ese día por aquí.

Pues bien, Helen me propuso ir a una fiesta maorí, o eso es lo que un principio entendí: un problema que me sucede muy a menudo es que creo que entiendo algo a la perfección y luego, jejeje, es otra cosa... Aunque de momento no he tenido gran problema con esto.

Pues bien, ese día nos levantamos pronto Helen y yo, y nos pusimos a hacer un pastel de carne y unos súper sándwich para todos, pusimos agua calentita en el termo para la hora del té, metimos galletas y demás, y a eso de las 10.30 ya nos estábamos dirigiendo hacia Kaiapoi, donde era la fiesta. De camino a Kaiapoi pasamos por unas bodegas de vino que me ha recomendado mi amiga Lola, espero ir en otro momento ya que ese día estaban cerradas, claro.

Pues bien, al principio todo parecía prometer un estupendo día de fiesta, y cuando llegamos ya había un montón de gente ya que las chicas brasileñas que viven con nosotros se despertaron a última hora y salimos más tarde de lo que queríamos. Pero justo fue llegar nosotros y buscar un sitio para ubicarnos cuando en una canoa y por el río venían un grupo de maoríes con trajes típicos, o sea un taparrabos y un trozo más de piel tapando algo más pero dejando ver todos los tatuajes que tienen por el cuerpo, y algún que otro por la cara. Llegaban remando y el jefe dirigía la embarcación con unos gritos graves, lo cual indicaba cuándo tenían que remar. Una vez que desembarcaron, todo el mundo empezó a migrar hacia otra parte cercana, donde empezaron a sentarse en el suelo alrededor de un escenario. Dicho escenario estaba ubicado dentro de un camión, jejeje imaginaros un camión articulado de dos ejes, jejeje no de los grandes sino mediano, subir la lona de una de las partes mas largas y voilá!!! Ese era el escenario. A mi parecer como si fuera muy improvisado, pero es que era así.

Bien, aquí empieza lo gracioso porque yo me imaginaba que esto sería una especie de show en los que los maoríes representarían varias canciones típicas, entre ellas las famosas "hakas", pero fue un poco distinto.

Pasaron por el camión varias personas hablando de la historia y de la importancia de este día para toda la kiwi people; después los que llegaron en barca, unos fornidos y temibles maoríes, representaron una pequeña haka y se fueron, y al irse la gente que estaba sentada empezó a levantarse y a deambular por la zona; hacia un sol de justicia y yo, aunque antes de salir de casa me había puesto mi protector solar en la carita, veía que eso era para largo y no me había traído el bote... Empecé a deambular yo también por los puestos de comida, de casetas con diccionarios en maorí, y poca cosa más. Fuimos por la comida al coche y allí, entre toda la gente sentada en el césped, nosotros plantamos cuatro sillones de éstos de pesca, nuestro mantel puesto y zampando sándwiches y pastel a diestro y siniestro.

Por el escenario iban pasando personas que me imagino que eran del pueblo, uno tocando un instrumento chino, otras bailando, otra cantando y un largo etc... Hasta que llegó otra vez lo que yo estaba esperando ya con ansiedad, pues lo que estaba viendo era más que aburrido... Llegaron los Maoríes!!! Pero, muy a mi pesar, ya no fueron los mismos que vinieron en la barca, sino unos preadolescentes pubescentes que intentaron enseñarnos a bailar la haka paso a paso. Lo hicimos como 20 veces, lo juro, lo tengo todo grabado en video y por fin todo terminó!

Bien, bien!!! Dije yo cuando nos metimos ya en el coche para volver a casita, pues tenía la cabeza ya un poco tocada de tanto sol, pero como soy un machote yo ni me quejaba, jejeje. A mitad de camino a la Superabuelita se le ocurrió otra idea, pero eso es otra historia, y para que no se haga superlargo esto vamos a separar las cosillas.

Besos a todos que como dicen por aquí son gratis!